El vampirismo de energía es en sí una habilidad completamente real de algunas personas, para echar a perder la vida de otros por diversión y beneficios propios. Estos virtuosos de la psicología tienen características distintivas y patrones típicos del comportamiento, que valen la pena conocer.
Los vampiros modernos no tienen relación alguna con la mística. Esto es una característica de las personas que tratan de utilizar sus emociones para su propio beneficio. Los métodos de este tipo de personas son pensados minuciosamente, por lo que identificar, al vampiro de energía, no es tan fácil.
Porque la persona más encantadora, que le obsequia emociones positivas, puede arrebatárcelos con creces.
"El vampiro de energía, es la persona que le proporciona (o carga) a otras personas información negativa y sus propios problemas. Esto es agotador, porque todos tenemos empatía y somos capaces de preocuparnos por los demás".
(Eugene Idzikovsky)
Los consejos racionales a menudo no son percibidos por estas personas. Más aún, ellos constantemente critican todo, desvalorizan nuestros logros, no respetan los límites personales de los demás. Existen varios indicios (o maneras) mediante los cuales se puede identificar al vampiro de energía con antelación. No vale la pena renunciar a la amistad con este tipo de persona, si nota en su comportamiento, uno de los indicios de esta lista. Pero si coinciden más de tres indicios, es una motivo para ponerse en guardia y estudiar al individuo con mayor atención.
1. Buscan piedad
Que es uno de los indicios obvios y una trampa peligrosa. Fácilmente se puede caer en la red de un vampiro de energía, cuando se le presta a él algun servicio. Porque siempre hay por qué tenerles lástima o piedad.
Después de efectuar el acto de la caridad nos sentimos como héroes, salvadores y sentimos un oleaje de pleno orgullo.
Más allá de estas emociones positivas, no nos damos cuenta de la demasiada atención que se le ha prestado a este tipo de persona, ya que sus quejas han empezado a traspasar todos los límites razonables, y sus exigencias, de tenerle piedad, se han vuelto más insistentes y peligrosos.