Los buenos padres desean que sus hijos se mantengan al margen de los problemas, que tengan éxito en la escuela y que sigan haciendo cosas impresionantes como adultos. A pesar de que no existe una receta universal para la educación eficaz de los hijos, los psicólogos han revelado 15 factores que predicen el éxito de los hijos. Estas son los factores que los padres de hijos exitosos tienen en común.
1. Hacen que sus hijos hagan tareas.
"Si los niños no lavan las vajillas, significa que alguien más lo hace por ellos", dice Julie Lithcott-Haims, ex decana de la Universidad de Stanford y autora del libro: "Cómo educar a una persona adulta" ("How to Raise An Adult"), "Los hijos pequeños deben ayudar en los quehaceres de la casa, para contribuir en la causa común", dice ella.
Julie considera que los niños, que ayudan en casa, crecen como para ser buenos empleados de empresas, sensibles y ser capaces de llevar a cabo las tareas de forma independiente. Esta opinión se basa en el estudio efectuado por Harvard Grant Study.
2. Enseñan a sus hijos habilidades sociales.
Los investigadores de la Universidad de Pennsylvania y la Universidad de Duke estudiaron a más de 700 niños de todo el territorio de EE. UU. Al principio, cuando iban a la guardería, y después, cuando cumplieron los 25 años de edad. Resultó que, los niños sociables, que colaboraron con sus compañeros, con mayor frecuencia concluían sus estudios universitarios y que trabajaban a tiempo completo.
Mientras que los que tenían habilidades sociales limitadas eran más propensos a cometer crímenes, bebían alcohol o que hacían la cola para recibir la vivienda de interés social.
"Desde una edad temprana, estas habilidades pueden determinar si un niño irá a la universidad o a la cárcel", y si terminan como empleados o adictos, dice el director del programa de la Fundación Robert Wood Johnson, Kristin Schubert.
Usando datos de una encuesta nacional de 6600 niños nacidos en 2001, el profesor de la Universidad de California en Los Ángeles (EE. UU.), Neal Halfon y sus colegas descubrieron que las expectativas que los padres tienen para sus hijos, tienen un tremendo efecto en el logro.
En el 96% de los casos, los niños lograban ingresar a la universidad, si sus padres les animaban. Al mismo tiempo, los niños cuyos padres no insistían en la obtención de la educación superior, ingresaban a la universidad en el 57% de los casos. Aquí, se desencadena el efecto Pigmalión (otro hallazgo psíquico), que afirma que "lo que una persona espera de otra, puede llegar a servir como una profecía autocumplida".
